viernes, 1 de abril de 2011

Amanecer de la Odisea


La Operación Amanecer de la Odisea (en inglés: Operation Odyssey Dawn) es el nombre en clave de una acción militar en Libia por parte de una coalición internacional que ejecuta la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La operación está inicialmente dirigida por los comandantes de Estados Unidos. Se implementa una zona de exclusión aérea que se propuso durante la rebelión en Libia de 2011 para evitar que las fuerzas leales al gobierno de Muamar el Gadafi lleven a cabo ataques aéreos contra las fuerzas rebeldes. El 19 de marzo de 2011, varios países se dispusieron a emprender una acción militar inmediata en una conferencia en París. Todas las operaciones militares comenzaron con la realización de múltiples ataques con misiles de crucero BGM-109 Tomahawk y, otros ataques aéreos, en el mismo día por parte de los Estados Unidos y otras fuerzas de la coalición. El objetivo de las fuerzas estadounidenses ha sido el de debilitar las fuerzas del Gobierno de Libia mediante la anulación de las defensas antiaéreas y las instalaciones esenciales. EE.UU. planea entregar el control completo de las operaciones a las fuerzas aliadas y asumir un papel de apoyo a los pocos días.

¡Al menos el nombre es muy bello y simbólico!

sábado, 19 de marzo de 2011

¿A dónde va la crisis del Medio Oriente?

Es ingenuo pensar que la causa profunda de la rebelión ciudadana en los países árabes tiene solo fundamentos en la obtención de libertades civiles. Si bien ello es un combustible esencial, parte sustancial de la ira social es un estallido por las condiciones de pobreza y la marginalidad de la población.
El alza creciente en los precios de los alimentos fue un ingrediente tan larvado como explosivo en las protestas surgidas en Túnez y Egipto, además de los abusos policiales. Ello es igual en todos los países árabes.
Para Jeffrey Sachs, director del Earth Institute en la Universidad de Columbia, Estados Unidos, las protestas muestran la inestabilidad endémica de los Estados pobres que no podrá solucionarse a menos “que se busque resolver una crisis alimentaria mundial”.
Los precios internacionales de los alimentos según la Agencia de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO, entre ellos el trigo, experimentaron  niveles récord en enero de 2011, afectando la economía de la gente más pobre.
Por ello, según Sachs, la situación no se trata solo de religión y política, sino de condiciones sociales objetivas que favorecen la influencia de grupos radicales como los Hermanos Musulmanes.
La situación no se trata solo de religión y política, sino de condiciones sociales objetivas que favorecen la influencia de grupos radicales como los Hermanos Musulmanes

La percepción de que estamos frente a un hecho límite arranca del diagnóstico crudo de la situación social en el mundo árabe, que va  más allá de una crisis del régimen autocrático de privilegios y represión en que devino el viejo nacionalismo militar árabe de los años sesenta del siglo pasado.
El Informe de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, del año 2009 contiene un diagnóstico descarnado de la inseguridad humana del mundo árabe.
La tasa de desempleo, con datos de 2005, es del 14.5 por ciento de la fuerza de trabajo, con tendencia permanente al aumento y una enorme disparidad regional. Si se cruzan esos datos con la tasa de crecimiento poblacional, para el año 2020 los países árabes requerirán de 51 millones de nuevos puestos de trabajo que no tienen como proporcionar en las actuales condiciones.
El mayor número de desempleados corresponde a los jóvenes, que en Argelia alcanzaba al 46% el año 2006, y tiene una tasa promedio del doble a la del resto del mundo en los países árabes.
En materia de pobreza, con los indicadores internacionales básicos, unos 35 millones de árabes viven en la extrema pobreza. Y aunque dos dólares diarios no son precisamente una métrica brillante para medir pobreza, usándola esta llega al 30% en Líbano y Siria, al 41% en Egipto y casi al 60% en Yemen.
Tal situación de pobreza impacta de manera brutal en la calidad de vida de la población, en su seguridad, salud, educación, y por supuesto en su capacidad para captar oportunidades o sus expectativas.
Ello ha erosionado la legitimidad que alguna vez tuvieron los gobiernos, provocando desde hace tiempo hechos que no informan los medios de prensa. Entre ellos una fuerte actividad sindical pese a los controles gubernamentales, entre la que destaca las impulsadas por el Centro de Servicios para  Sindicatos y Trabajadores (CTUWS) de El Cairo, una ONG que se ha erigido en el referente orgánico del sindicalismo independiente de Egipto y con fuerte incidencia en la caída de Mubarak.
Sin embargo, las condiciones mismas creadas por la represión sistemática de las disidencias o protestas ciudadanas, hace que no exista una organización política o civil capaz de hegemonizar o conducir las protestas. Estas quedan al arbitrio de las emociones y la ira, terreno en el cual los jugadores políticos tradicionales, entre ellos la veta religiosa musulmana o la fuerza militar, aparezcan como los únicos con capacidad política para ordenar el proceso.
Es verdad que el nacionalismo militar árabe de los años sesenta, impulsor de múltiples iniciativas de laicización de la sociedad, cumplió a cabalidad su papel de recuperación de identidad nacional y autoestima cultural, pero no construyó instituciones sólidas ni dio paso a regimenes políticos de impronta democrática. Más aún, algunos de ellos montados en el poder de las armas, la tradición cultural y la bonanza económica del petróleo, terminaron en satrapías y dictaduras muy lejanas de la modernidad que pregonaban. Ese es su límite.
Hasta ahora, las grandes potencias se han omitido respecto de la falta de libertades y de la pobreza, por intereses de hidrocarburos. Nunca exhibieron mayor preocupación por los temas redistributivos ni los problemas sociales, excepto si los afectaba desde el punto de vista migratorio.
Europa y Estados Unidos aspiran a transiciones ordenadas, pero existe un grado de volatilidad social y política muy grande, pues la fisura social está al límite, al punto que se atrevió a desafiar, a pecho descubierto, a regímenes dictatoriales que no temen disparar a mansalva a los manifestantes.
Ahora que la crisis ahoga a Libia, décimo segundo gran exportador de hidrocarburos en el mundo, la situación parece tomar un cariz de mayor complejidad estratégica para ellos, preocupados básicamente de los suministros internacionales de crudo. El precio del petróleo se ubica en sus niveles más altos en dos años y las Bolsas del mundo evolucionan a baja.
En Israel piensan que esta “intifada” no tiene relación ni con ellos ni con sus problemas con el Estado Palestino. Sin embargo es la hora de la globalización y los ambientes de crisis se nutren de todos los problemas, sobre todo cuando el escenario lo domina la incertidumbre.

domingo, 6 de marzo de 2011

Muamar Gadafi (II)

En su ejercicio del poder tuvo varias metamorfosis en su alineación geopolítica. Al inicio de su régimen preservó cierta cercanía con Francia, pero al poco tiempo se alineó con la extinta superpotencia Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Abrazó sucesivamente el panarabismo, el anticomunismo, el pro-sovietismo, el panislamismo, el intervencionismo belicista y un panafricanismo pacifista que le convirtió en el artífice de la Unión Africana. Especialmente en la década de los 80, fue objeto de varios intentos de derrocamiento por parte del gobierno de los Estados Unidos. Durante un bombardeo norteamericano a Trípoli, ejecutado en 1986, bajo la administración de Ronald Reagan (este último llamó a Gadafi «el perro loco de Oriente Medio»), una niña de nombre Jana resultó muerta, aunque Gadafi dijo que era su hija, indagaciones posteriores demostraron que la adoptó póstumamente. Por otra parte, Gadafi fue beligerante al enviar alrededor de 3000 efectivos militares libios en respaldo del gobierno del militar ugandés Idi Amin durante la Guerra Uganda-Tanzania, a fines de los 70. Entre la década de los 70 y 80, Gadafi intervino militarmente en su vecino sureño Chad, ordenó la invasión y anexión de la Franja de Aouzou chadiana debido a sus potenciales depósitos de uranio, y trató de derrocar al entonces presidente Hissène Habré durante la Guerra de los Toyota.
Entre el final de la década de 1990 y el inicio de los años 2000, al abandonar el patrocinio del terrorismo en terceros países y el desarrollo de armas de destrucción masiva, ha conseguido la rehabilitación por parte de las potencias occidentales, que sacaron a su país de la categoría de «Estado paria» a la de miembro pleno de la «comunidad internacional», tránsito que se ha saldado con la visita a Trípoli de políticos occidentales de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Italia y Alemania. Por esa razón Muamar Gadafi ha sido calificado tanto de líder hábil y coronel revolucionario e idealista como de dirigente imprevisible, temido y déspota. Asimismo para mejorar la situación económica de Libia, Gadafi permitió durante la década del 2000 el ingreso de petroleras extranjeras.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Muamar Gadafi

Es un militar y político libio, líder de facto de su país desde el 1 de septiembre de 1969. Aunque oficialmente no ocupa ningún cargo público, se le atribuye el título honorífico de «Líder de la Revolución» o «Hermano Líder y Guía de la Revolución», según declaraciones del gobierno y funcionarios de prensa. Como parte de su programa socialista de gobierno, Gadafi nacionalizó en la década de 1970 toda la empresa privada, incluyendo la tierra, la industria petrolera y los bancos, y permitiendo sólo los pequeños negocios familiares. Durante su estancia de varias décadas en el poder ha promovido lo que para el coronel Gadafi es la ideología y el estado socialista ideal para el Tercer Mundo, la «tercera teoría universal» y la «Yamahiriya», respectivamente.
Durante décadas ha sido acusado de patrocinar el terrorismo y la insurgencia armada en terceros países dando financiamiento a organizaciones terroristas de orientación anticapitalista revolucionaria, como las FARC en Colombia, el IRA en Irlanda y ETA en España, así como apoyando a las organizaciones terroristas palestinas contra Israel. Entre los atentados terroristas en los que Gadafi es acusado de estar involucrado se encuentran la Masacre de Múnich en 1972, la bomba en la discoteca berlinesa La Belle en 1986, el derribo del Vuelo 103 de Pan Am en 1988 y del Vuelo 772 de UTA en 1989. Su propósito, desestabilizar las naciones y derrocar los gobiernos afines a Occidente. Asimismo desarrolló dentro de Libia armas de destrucción masiva.
Por la edad con la que tomó el poder, su imagen de militar rebelde y sus políticas izquierdistas anticolonialistas y antioccidentales y de distribución de la riqueza fue calificado frecuentemente como el «Che Guevara árabe». Quiso ser el sucesor del líder egipcio Gamal Abdel Nasser, como cabeza visible del panarabismo y delsocialismo árabe e intentó en más de una ocasión, sin éxito, unificar a Libia con alguno de estos países árabes gobernados por militares pro-soviéticos, Egipto,Sudán, Siria e Iraq, para formar la Federación de Repúblicas Árabes entre 1972 y 1977. Gadafi adicionalmente hizo intentos por unificar Libia con las naciones norafricanas de Túnez, Argelia, Marruecos y Chad. Asimismo quiso posicionarse como sucesor del entonces presidente yugoslavo Josip Broz Tito y del político indioSri Pandit Jawaharlal Nehru dentro del Movimiento de Países No Alineados, para convertirse en el líder de esta organización de Estados tercermundistas no alineados con el capitalismo americano, ni con el comunismo de la URSS.